DE LA ANSIEDAD AL MALESTAR EN LA CULTURA 

Etimológicamente deriva del vocablo indoeuropeo arcaico ANGH y significa: estrecho – doloroso, luego deriva al latín anxietas (angustia – opresión) de esta misma palabra latina derivarán también las palabras castellanas: ansia, angustia, angina y angosto.
Lo cierto que este concepto que para la psicología es el estado mental que se caracteriza por una graninquietud, una intensa excitación y una extrema inseguridad, es como un síntoma muy común en este mundo neoposmoderno. 
Adaptada y mal utilizada por el mercado esta "ansiedad" está direccionada a la compra compulsiva de bienes y servicios que por lo general no necesitamos.
Si bien la ansiedad en sí misma no es una patología ya que se origina de sentimientos dispares como el miedo o la felicidad – en el mundo de hoy se ha convertido en un estado permanente de malestar que nos induce a una cultura de supervivencia.
En mi eterna búsqueda de la “madre del borrego” encuentro en este “estado” una serie de cuestiones que es de cabal importancia analizar para interpretar estos tiempos.
1) Cuando un individuo se encuentra en un estado de ansiedad, sus facultades de percepción y entendimiento se deterioran y por lo general busca los medios de regularse. Será por esta razón que en los últimos 10 años ha aumentado en un 700% el consumo de calmantes, ansiolíticos, estupefacientes y otras drogas?
2) Muchas veces la ansiedad induce a consumir alimentos en forma desmedida, a esto le llaman trastornos obsesivo-compulsivos (TOC)
3) La OMS ha denunciado que en los últimos 20 años se ha incrementado notablemente el índice de personas que sufren de trastornos de personalidad, ataques de pánico y fobias. 
4) Se ha incrementado el índice de suicidios en espacial en jóvenes adolescentes.
5) El miedo (condimento especial de la ansiedad) es un factor preponderante de la época, ya que hay para todos los gustos. El miedo genera inseguridad y esta irremediablemente VIOLENCIA. Este miedo es molesto, pegajoso, hiriente, carcome el cuerpo, la mente y el alma. Conduce al fracaso, al resentimiento y al rencor
Que está pasando entonces … por qué se generan estas cuestiones descritas precedentemente. 
Unos dicen que el sistema en el afán de promover una ansiedad deliberada por superarse, económicamente en lo particular, promueven discursos conducentes a romper con los límites sociales en pos de un individualismo exacerbado. 
La importancia del UNO sobre los OTROS, del “sálvese quien pueda”, del “después de mi el diluvio” y tantos otros ejemplos son una constante en esta frenética y perversa realidad que trae aparejado las más injustas desigualdades, y cuanto más anárquico es el país mayor será la brecha entre el fuerte y el débil; entre el rico y el pobre; entre el letrado y el ignorante...
Pero el sistema capitalista aprendió de errores pasados y sabe donde aflojar la válvula de escape que presiona y oprime al hombre. Promueve pequeñas y focalizadas revoluciones, como por ejemplo el derecho de los homosexuales, la liberación femenina, la libertad de aborto… ocultando sutilmente la verdadera revolución que siempre conllevó cambios en la sociedad históricamente: “la revolución económica y social”. Y es así que por más que reinvindiquemos a ciertos sectores vulnerables de nuestro entorno todo sigue regido hipócritamente por la ley prepotente del más fuerte.
Y así seguimos, como si nada, navegando en un mundo “ilimitado” que marca la televisión; comprando YA!! la porquería inservible de moda o el medicamento que todo lo puede menos curar.
Pero hay algunos pobres imbéciles que se comen la perorata publicitaria y salen al mundo a buscar lo que la TV promete pero no regala y terminan entrando en un mundo de eternas insatisfacciones, siempre vacío, enloquecedoramente ansioso.
Y como no hay límites terminan muchos consumiendo lo que te consume más y peor, lo que te termina de destruir, lo que te limita absolutamente… la droga.
Otros en cambio se revelan enajenados y buscan en el manotón del ahogado, por la violencia más cruel, conquistar el arca vacía, el tesoro nefasto del oropel vacuo. Y la nada o la cárcel es su premio, fin y principio del infierno.

Paren el mundo... me quiero bajar!

José de Guardia de Ponté

 

 

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