EL HOMBRE APARENTE

Vivimos en la Modernidad mediática y su alma es "la imagen" y el uso que se hace de ella, en política o entre políticos principalmente determina que ya no importe la verdad, la que por otra parte los adictos a la imagen confunden con la verdad.
El escenario que se presenta es imaginario, un circo puesto en escena para que la teleplatea vea.
El hombre mediático o mejor dicho el "hombre aparente" es un demagogo televisado que busca los efectos necesarios en la audiencia sin contemplar la objetividad de sus enunciados y mucho menos la ética de su conducta.
Es el antropo-reality–show que exhibe lo que sea frente a las cámaras, construye sus declaraciones según las normas de la retórica de los medios… "El sofismo estéril"
Esta es la destreza de hoy sin duda: "hablar sin decir nada", manejar el cuerpo de tal forma que imponga voluntad y decisión, impresionar al opificado con frases difíciles de digerir, esgrimir palabras intrincadas y a la vez modernas y ponerlas en lugares que no tendrían por qué ir.
Ejemplo: "... estamos trabajando con la impronta de impactar sobre la problemática" o "queremos revertir la tendencia estereotipada de una sociedad enferma"
Y acorde a la perorata debe venir el acompañamiento de gestos, manejo de las manos, los hombros, el movimiento de cabeza.
La finalidad es dominar y controlar, hoy la democracia hace uso de los medios que caracterizaron a los regímenes totalitarios pero con métodos discretos y sutiles que justamente posibilitó la tecnología en la producción de imágenes. 
Debido a la masificación de la TV principalmente, es factible tener acceso a casi todas las mentes incautas que deambulan por el globo y generar cultura. Una cultura homogénea, estéril, híbrida y globalizada, ideal para la dominación.
Este holocausto mental neoliberal busca: 
1) La incautación de las ideologías
2) Configuración mental masiva sociocultural.
3) Miedo colectivo constante y ensordecedor.
4) Perpetuar un “régimen sutil de dominación".
5) La atrofia del pensamiento, debido a la falta de convicción en su utilidad.
6) Constituir ideales muy elevados e inalcanzables cosa de que pierdan credibilidad.
7) Muerte de la utopía.

Por todo esto y mucho más, es imprescindible poder salir de este sistema perverso sin pagar por ello el duro precio de la marginación o desprecio social, ya que es eso lo que ocurre con la salida individual.
Debemos darnos cuenta entre todos que el sistema tal como está promete el placer pero sólo brinda sufrimiento.


José de Guardia de Ponté

 

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