La otra cara de la moneda

Me he puesto a pensar en ciertas situaciones que demuestran las cualidades maravillosas del ser humano.
Recordaba a hombres y mujeres que arriesgaron sus vidas o la sacrificaron para ayudar a judíos perseguidos durante la ocupación nazi en algunos países europeos.
Qué podía inducir a estas personas a poner en riesgo sus vidas y la de sus familias por gente que muchas veces no conocían, muy diferentes, de otra religión y con una gran carga de prejuicios ?
Qué pudo ser la causa que indujo a este sacrificio ?
A muchos de ellos, luego de terminada la guerra, se les interrogó de esta manera y solamente respondieron "... porque debíamos hacerlo".
En todo período histórico han habido personas que se han preocupado de algo más que de su propio beneficio, que se han sentido realizados dedicándose a la mejora del bien común, la lucha entre el egoísmo y el altruismo se ha manifestado como los períodos de luz y de sombra de una humanidad tambaleante.
Nos dice Rafael Barrett: "Descubrir la energía interior y entregarla para renovar el mundo; he aquí el altruismo".
En esta Era, llamada la "Modernidad Mediática" las distancias sociales y virtuales que caracterizan a la vida han generado una anomalía que hoy en día consideramos normal. Y esa distancia impide el desarrollo de la empatía, sin la cual es imposible el altruismo.
También podemos ver cómo hemos generado cierta frialdad ante las miserias del hombre, han desaparecido casi por completo las instituciones de beneficencia y sólo quedó ciertas acciones individuales que vemos con desinterés.
Pero el "altruismo" está más allá de las acciones de bien que podamos realizar, del dinero que podamos dar o del sacrificio que podamos ofrecer. El altruismo es fundamentalmente "amor" - del interior al exterior. El mas grande de lo valores humanos.


Les recuerdo este pensamiento: 

"Aunque hablara las lenguas de los ángeles,
si no tengo amor, nada valdría...
Aunque tuviera el don de profecía,
y conociera todos los misterios;
aunque tuviera plenitud de fe
y pudiera trasladar montañas,
si no tengo amor, de nada serviría...
Aunque repartiera
todos mis bienes a los pobres,
y entregara mi cuerpo a las llamas,
si no tengo amor, nada sería..." (1era Cor. 1. 1-13)


José de Guardia de Ponté

 

 

 

 

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