Somos todos iguales?

CONCEBIMOS LA VIDA DE LA MISMA MANERA? QUE ES LO MÁS IMPORTANTE EN LA VIDA?

A mi entender y hasta el momento no hemos contado con estas cuestiones existenciales para analizar lo americano, una cierta ceguera en nuestra mente colonizada no nos deja ver qué ocurre en América, sin lugar a dudas nos está faltando una verdadera comprensión de lo ancestral. Estas cinco variables ontológicas “estar”, “ser”, “estar sagrado”, “estar siendo” y “quehacer” están vigentes y conviven en interrelación en nuestra particular sociedad americana.
Como explicar entonces que el resultante cultural, el hombre común americano, en una era tecnológica y pragmática, en vez de capacitarse y prepararse correctamente para conseguir un trabajo o empleo bien remunerado, vaya en busca del santo encargado de dar trabajo para conseguirlo. El ejemplo más fiel es el culto a San Cayetano. O quizás, y más radicalmente, vemos que nuestros lugareños en vez de mantener un control y chequeo de salud recomendable, ponen su esperanza en San La Muerte, para ellos poder seguir con una vida sin cuidados y tener una buena muerte.
Otro ejemplo cotidiano es ese hombre que en vez de afanarse por progresar, capitalizarse o buscar poder, lo único que ocupa su mente e interés es el salir de pesca el fin de semana.
La lógica justamente es verlo desde un ángulo imprevisto, casi paradójico, vulnerar las pautas de nuestra pequeña burguesía tan empeñada en continuar pensando etnocéntricamente el mundo desde la concepción occidental y cristiana.
O peor todavía, analizada desde los canales de televisión de Buenos Aires, banalidad de las banalidades, donde un hecho cultural se convierte en el hazme reir del cínico, o en una payasada que realiza el primitivo sujeto del interior.
La verdad debe ser entendida como la correspondencia entre el pensamiento y la realidad, el sentido ontológico debe ser vinculado al ser existente. La razón profunda de ser de una cultura es brindar un horizonte simbólico que posibilite la realización del proyecto existencial, cuyo punto de arranque es el puro existir, o desde nosotros el puro estar como un estar aquí y ahora, asediado por las circunstancias . 
De allí que es imprescindible que el análisis se funde en un conocimiento real del existencialismo americano y de sus múltiples actores identitarios. 
Comprender, supone además, sacrificar al sujeto que comprende y ser absorbido o condicionado por el sujeto comprendido, que nos implica, modificando nuestra lógica conceptual occidental. 
Por debajo de las pautas culturales vigentes, se debe ingresar al área de verdad del objeto de estudio, en un campo donde se configure la posibilidad de ser con las propias pautas y la propia cultura que lo condiciona.

La diversidad es la clave maravilloso que nos identifica como pueblo y nación americana.

José de Guardia de Ponté

 

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