LA IMPORTANCIA PERSONAL

El mundo moderno del hombre ha perdido el significado de la importancia personal. El poder que da el dinero y viceversa ha distorsionado el sentido. Hoy tenemos gente engreída, arrogante, petulante, soberbia y fundamentalmente miserable que se creen importantes.
Viven enojados y quejándose de lo mal que son considerados y de la falta de reconocimiento que existe hacia sus ilustres personas. Ansían con desesperación la gloria vana y siempre caminan mirando para abajo para ver si encuentran alguna medalla que no les corresponde. 
Son tan pequeños como su dicha y tan grandes como sus miserias. Pequeñas figuras que deambulan como sombras, todas mezcladas en la misma sopa pegajosa de anonimato.

Había una vez... hace mucho tiempo... en un mundo más coherente... la gente buscaba ser útil, y cuanto más servía a su comunidad y mayor era su servicio hacia los demás, mayor importancia tenía porque resaltaba y servía a todos por su valía. Hasta sus apellidos dependían de lo que hacían: Juan Herrero, Pedro Guardia, Rodrigo Barquero, José Ingeniero... Cada cual ocupaba su lugar y su oficio era una profesión que se heredaba y delegaba en forma familiar.

En realidad ese mundo existe detrás del gran ruido, de las penumbras, de la propia estupidez humana, siempre existió, por la sencilla razón de que ser útil nos hace felices y según entiendo es la finalidad de todo mortal.

José de Guardia de Ponté

 

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