EL HOMBRE POLÉMICO

La palabra polémico deriva del griego "polemos" que significa guerra, por lo tanto su significado sería un hombre que está en guerra, en confrontación. Pero lo maravilloso de la etimología y sus significados nos dice además que la palabra griega “polemos” deriva a la vez de la palabra indoarcaica “polemizein” que significa “seducir”. Quizás, por esta razón y de alguna manera, las personas polémicas nos atraen y seducen por su propia naturaleza transgresora. Los griegos además crearon el arte del “polemicós” que se podría traducir como “Arte que te enseña métodos para atacar y/o defenderte” – estas métodos fueron usados por los sofistas. El término sofista, del griego sophía (σοφ?α), «sabiduría» y sophós (σοφ?ς), «sabio», es el nombre dado en la Grecia clásica, de aquel que hacía profesión de enseñar la sabiduría, pero su sabiduría se basaba principalmente en ganar discusiones sin importar la verdad.

La polémica en sí, siempre es inútil ya que no es provechosa para la verdad, confunde los medios con los fines. Genera violencia innecesaria y por consiguiente produce siempre resentimiento.

Sócrates y Platón justamente critican duramente a estos discutidores profesionales con sus formalismos y trampas dialécticas. Y aquí, por consiguiente, tenemos otra característica del hombre polémico ya que tarde o temprano, por su falta de moderación y recato, por su invariable condena a ser impactante, cae indefectiblemente en el sofismo.

José de Guardia de Ponté

 

 

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