El Ridículo

Muchos dicen que de dos cosas uno no vuelve, de la muerte y del ridículo... sera?
Palabra que deriva del latín - ridículus - que a su vez deviene del verbo ridere (reir) más el sufijo latino -culum- o sea algo gracioso o sujeto de risa.
Pero lo cierto es que de lo serio y sublime a lo ridículo siempre hay un paso... un amigo mio era tan serio... que daba gracia.
La muerte sería ridícula si no fuera tan cruel.
Pero nada pone más en ridículo a las personas como cuando quieren mostrar un talento o don que no poseen. Los tontos, por ejemplo, siempre se esfuerzan por parecer inteligentes, como los petisos hacen todo tipo de malabares para parecer mas altos... ni que decir de los que aparentan ser ricos, o fuertes, o machos...
Reza un dicho popular: "placer del hombre inteligente que se hace el tonto ante un tonto que se cree inteligente".
Y he aquí donde aparece un factor fundamental para cerrar el circulo del ridículo... y es la "mentira" que busca barnizar lo que no es por el qué dirán, por la burda apariencia o por vanidad solamente. Y cuanto más visible es la mentira mayor será la ridiculez.
Para qué decir de los que aparentan ser cultos o super instruidos, y se pavonean orondos y patuflexos por las presentaciones de libros o exposiciones de cuadros. 
También están los sangre azul que desposeidos de todo menos de orgullo miran por encima del hombro a los pobres mortales de color extraño.
Es así y podemos observar como el burlar y el ridiculizar son ofensas difíciles de perdonar. Por esta razón es preferible reirse "con la gente" y no "de la gente". Cosa que siempre he criticado al humor porteñísimo de Tinelli que armaba escenas o "bromas pesadas" aprovechando la buena fe de los desprevenidos. Y al margen de que muchos pobres bromeados perdieron trabajo o familia, otros hasta la vida, como por ejemplo, el pobre anciano, que al querer levantar una valija llena de plomo para quedar bien con una voluptuosa señorita, le dio un ataque cardíaco y quedó seco en medio de la filmación.

De todas formas, en cada uno de nosotros existe un lado ridículo y sabio es reírse de uno mismo de vez en cuando. Que no?

José de Guardia de Ponté
 

 

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